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(misionesonline.net)Juan Ignacio Acosta, de 16 años y estudiante del Instituto San Arnoldo Janssen de Posadas, murió tras sufrir una lesión cerebral que derivó en un hematoma subdural. Más de un año y medio después de la exhibición de kickboxing que protagonizó, la Justicia logró localizar al árbitro de aquel enfrentamiento, quien este lunes declaró y aportó detalles sobre los golpes recibidos por el adolescente y las interrupciones que realizó durante la pelea.

Santiago D. declaró este lunes ante el Juzgado de Instrucción Tres y reconstruyó la exhibición de kickboxing del 8 de febrero de 2025. Dijo que detuvo dos veces el enfrentamiento por la intensidad de los golpes y que el entrenador de la víctima arrojó la toalla al finalizar el round.

Luego de más de un año y medio, finalmente se encontró al árbitro de la pelea de exhibición que había realizado la “Juani” en días previos a su muerte. El testimonio fue incorporado este lunes a la investigación que busca determinar las circunstancias que rodearon el fallecimiento de Juan Ignacio Acosta, de 16 años.

El testigo, identificado como Santiago D., se presentó ante el Juzgado de Instrucción N.º 3 de Posadas y relató su participación en el evento desarrollado el 8 de febrero de 2025 en el gimnasio del barrio Aeroclub de la ciudad de Posadas. Según explicó, había concurrido junto con un alumno y, como ocurre habitualmente en torneos internos, asumió funciones arbitrales.

De acuerdo con su declaración, la exhibición entre Juan Ignacio Acosta y Dante B. se realizó entre las 16 y las 17 de aquel día, bajo la modalidad kick light, que establece una intensidad de golpeo de entre el 60 y el 70 por ciento. Antes de comenzar, el árbitro aseguró que explicó a ambos participantes las reglas y les pidió evitar golpes detrás de la nuca, la espalda y por debajo de las zonas permitidas, además de advertir sobre el exceso de rotación de la cadera.

Patada mortal. La autopsia reveló que el adolescente Juan Ignacio Acosta murió a causa de un traumatismo craneoencefálico muy grave

El desarrollo del enfrentamiento tuvo dos interrupciones. La primera ocurrió cuando el árbitro observó un golpe de puño que ingresó por la guardia y alcanzó el rostro de Juan Ignacio. Según su relato, consideró que la intensidad excedía lo previsto, por lo que detuvo la exhibición y acompañó al adolescente hasta su esquina.

En ese momento, dijo haber advertido un leve sangrado en una de las fosas nasales. También señaló que Juan Ignacio permanecía de pie, atendía las indicaciones de su entrenador y no presentaba signos de desorientación.

El árbitro manifestó que luego se dirigió a la esquina de Dante B. y le pidió reducir la intensidad de los golpes. Después consultó si Juan Ignacio estaba en condiciones de continuar y recibió la autorización de su esquina.

La pelea se reanudó, pero volvió a ser interrumpida. Esta vez, el testigo describió un high kick o patada alta dirigida hacia la cabeza, que el adolescente alcanzó a bloquear con la guardia. Sin embargo, el árbitro consideró que la intensidad tampoco se ajustaba a las características de la exhibición.

La pelea quedó registrada en un video que fue incorporado al expediente

“Consideré que la intensidad no era la prevista”, explicó en su declaración a la cual tuvo acceso Misiones OnLine, donde precisó que tomó en cuenta la rotación de la cadera y el sonido del impacto para evaluar la fuerza del golpe.

Tras esa segunda interrupción, volvió a advertir al competidor y evaluó la posibilidad de terminar el enfrentamiento. Finalmente, Juan Ignacio manifestó que quería continuar. El round llegó a su final y, cuando el árbitro se aproximaba a su esquina para consultar si seguiría, el entrenador Noel arrojó la toalla.

Según el testimonio, Juan Ignacio caminó normalmente hasta su esquina. El árbitro señaló que no observó alteraciones en su movilidad o coordinación y que no mantuvo una conversación posterior con él. La exhibición fue dada por terminada y, al tratarse de un encuentro sin puntuación, ambos competidores fueron declarados empatados.

Durante la declaración también se estableció que Santiago D. no estaba registrado como árbitro oficial, ya que el evento correspondía a un torneo interno y, según explicó, eran los propios profesores quienes cumplían esas funciones.

El testigo aclaró además que el sangrado nasal era leve y que podía resultar difícil de observar desde el lugar del otro competidor debido al uso de cabezales. También explicó que los sangrados nasales y algunas caídas pueden presentarse en la modalidad kick light, aunque con menor frecuencia que en las modalidades de contacto orientadas al nocaut.

La declaración se produjo en el marco de una investigación iniciada después de la muerte del adolescente, quien se había descompensado días después durante una actividad física y permaneció internado en el Hospital Ramón Madariaga hasta su fallecimiento. La autopsia determinó posteriormente que murió como consecuencia de un hematoma subdural agudo, lesión asociada a un traumatismo craneal.

La investigación judicial procura establecer cómo se produjo esa lesión y si existieron conductas u omisiones vinculadas con la práctica deportiva previa al cuadro que terminó con la muerte del adolescente.

Este avance en la causa fue posible a partir del trabajo de la Fiscalía de Instrucción N.º 3, a cargo de Adriana Herbociani, y de la representación legal de la familia de Juan Ignacio, constituida como querellante y encabezada por el abogado Hugo Zapana. La declaración quedó incorporada al expediente que tramita ante el Juzgado de Instrucción Tres de Posadas.

 

 

 

 

 

Autor: admin