“Estamos muertos en vida”: el padre del adolescente que provocó el choque fatal en San Vicente aseguró que tomó la camioneta sin permiso y pidió perdón
“Pido y debo pedir perdón a cada uno que sufre, los que sufrieron el accidente, que tuvieron parte en el accidente y a la sociedad que sufre también ese dolor”

(misionesonline.net) Ricardo Rivero, padre de Máximo, el adolescente de 14 años que conducía la camioneta involucrada en el choque que dejó dos muertos, incluido él mismo, y cinco heridos el domingo por la noche en San Vicente, afirmó que su hijo tomó el vehículo sin autorización. Pidió perdón a las familias afectadas, negó advertencias previas de vecinos y reclamó prudencia ante los comentarios en redes sociales.
Rivero reconstruyó las horas previas al choque fatal en San Vicente en el que murieron su hijo Máximo, de 14 años, y otro joven, y varias personas resultaron heridas. En una entrevista con Radio 10 de San Vicente, respondió preguntas sobre el acceso del adolescente a la camioneta, su responsabilidad como padre y los cuestionamientos públicos.
“Es triste para todos. Todos estamos sufriendo un dolor que jamás pensábamos que se podría sentir. Un dolor tremendo que convoca no solo a San Vicente sino a toda la sociedad. Es un dolor que uno no se puede explicar, no puede entender», expresó.
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«Muchas veces por ahí se juzga ciertas cosas sin saber y se entiende, pero realmente tenemos que tener mucho cuidado, porque hay mucha gente muy sensible que está sufriendo, que están luchando, que no saben cómo va a ser el después”, continuó.
Las horas previas a la tragedia
Según su relato, el domingo el joven le pidió autorización para compartir un asado con amigos en el predio de su transporte, donde alumnos del Instituto Superior Ceferino ensayaban una comparsa. Mencionó que colaboró con gaseosas, carbón y alimentos, además de preparar el fuego y la parrilla.

«Y ahí llega un amigo de él, Gonzalo. Trajeron la carne, le salé la carne. Él dijo: ‘Papi, ¿te vas a quedar?’. Y yo no sabía cuántos amigos, pero sé que no iban a ser muchos porque era 1 kg y medio de una tapa de asado que compraron. Y le dije: ‘Yo les dejo un ratito, solo que ustedes limpien después cuando terminen’. Y yo me fui a lo de mi vecino Agustín. Y después vinimos con Agustín acá para el lado de el centro y yo me quedé en casa», narró.
Sin embargo, no precisó cuántos chicos participaron del encuentro ni pudo reconstruir cómo salieron del lugar, pero afirmó que alrededor de las 11 de la noche escucharon las sirenas de ambulancias y enseguida comenzaron a sonar los celulares con la trágica noticia.
Consultado acerca de cómo fue que el joven terminó al volante de la camioneta, respondió: «Siempre acompañado uno enseña a manejar, como a todos los chicos, pero él no estaba autorizado a agarrar el auto. Yo creo que hay una chica que también que según dicen que andaba con él, la que salió despedida. No sé todavía el informe. En ningún momento todavía yo tuve un informe de Criminalística de cómo se dieron las cosas. En algún momento, quizás, podran contar un poquito qué exactamente pasó quienes son los que estaban en el hecho».
Y completó: «Hay cosas que no se pueden prever, porque no estaba previsto. Eso no se esperaba que el que haya hecho lo que hizo, que haya agarrado el vehículo sin autorización».

Tras los llamados telefónicos y el alboroto en el municipio de la zona Centro de Misiones, que alertaron acerca de lo ocurrido, el hombre pidió que lo trasladen al hospital y aguardó mientras ingresaban ambulancias. «Lo conocí a él por la remera, estaba muy, muy lastimado. Ahí se me cayó el mundo».
«No entendía qué había pasado, cuál era la situación. No sabía nada, si fue con otro vehículo o le chocaron en la calle. No entendía nada de lo que estaba pasando. Sabía que era algo muy grande«, manifestó.
Minutos después, un vecino lo acercó al lugar del choque, frente a la estación de servicio Shell, donde identificó su camioneta y observó otro vehículo. Al regresar al hospital, recibió la noticia de la muerte de su hijo.
A ese momento le siguieron los trámites policiales y funerarios. Rivero remarcó que optaron por una funeraria diferente de aquella donde estaba la otra víctima fatal: “No quisimos juntar esos dos dolores inmensos”.
Con el paso de los días, «comencé a dimensionar lo sucedido y a ver la tristeza y el dolor que generó en todas esas familias», manifestó. En esta línea, dejó un mensaje para las familias afectadas: “Pido y debo pedir perdón a cada uno que sufre, los que sufrieron el accidente, que tuvieron parte en el accidente y a la sociedad que sufre también ese dolor”.
«Que Dios le dé la fuerza, que Dios le dé la fuerza para atravesar este momento tan difícil, que yo sé lo que están sintiendo. No hay palabras para decir. Le pido a toda la gente oración por esas familias, oración para los que están internados, los que están afectados a ese gravísimo accidente, que Dios le dé la fuerza y que puedan salir adelante», añadió.
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Respecto a las versiones que circulan en redes sociales vinculadas a que le habrían advertido varias veces sobre la velocidad a la que circulaba Máximo y él desoyó esos avisos, aseguró: “Es totalmente mentira”.
«En estos momentos, por ahí todos son jueces, todos son jueces, pero realmente llamar un poquito a la reflexión que también existe imprudencia en estas cosas porque de ambas familias, todos somos seres humanos, somos vecinos, y cometemos errores, equivocaciones», continuó.
“En estos momentos, piensen un poquito del daño mayor aún que pueden provocar, ya aparte la tristeza enorme enorme que hay en distintas familias. No le deseo a nadie que le pase a esto”, remarcó.
Reveló que sus familiares evitan consultar las redes, aunque algunos comentarios les llegaban por conocidos. “Todos somos seres humanos y no estamos libres de, en cualquier momento, tener que pasar por una situación tan, tan difícil”.
«Máximo era mi gran hijo amado»
En el plano familiar, recordó a Máximo como un chico muy esperado por la familia y querido por sus compañeros. «Era mi hijo amado. Yo cada día agradecía a Dios por haberme dado este hijo. Y fue especial, un chico muy bueno. Lo pueden contar los compañeros de él. Tenía muchas ganas de vivir, muchas ganas de salir adelante».
«Era un chico realmente maravilloso, del que me siento orgulloso. No tengo nada que reprocharle. Y entender que son chicos que agarraron el auto sin permiso y provocaron semejante desgracia para todos nosotros».
Al hablar de los momentos juntos, evocó una invitación que su hijo le repetía: “Papi, dejá de trabajar tanto, vamos a pescar”.
En ese sentido, lamentó las salidas que postergó por problemas laborales y llamó a otros padres a disfrutar del tiempo con sus hijos. “El mundo se congeló para nosotros. Estamos muertos en vida. Perdimos la noción del horario, si es temprano, de noche, mediodía, perdimos la noción del tiempo. El dolor es tan grande, tan grande”, cerró.
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