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(misionesonline.net) La causa que investiga la desaparición de Nancy Godoy, la docente de 52 años de la que no se sabe nada desde hace 13 días en la provincia de Corrientes, sumó un giro decisivo en las últimas horas. El fiscal Javier Gustavo Mosquera ordenó la detención de Ezequiel Bordón, uno de los peones rurales que se encargaba de escoltar a la maestra hasta el establecimiento escolar. La medida se tomó por entorpecimiento de la investigación, luego de que el sospechoso prestara declaración por segunda vez ante la Justicia.

El avance judicial se dio en paralelo a un procedimiento clave en la zona rural de Esquina. Durante un allanamiento en la vivienda de uno de los sospechosos, los efectivos policiales encontraron e incautaron ropa y un arma blanca que complican la situación de los imputados. Sebastián, hijo de la docente, confirmó el hallazgo de los elementos: “Están peritando las cosas que encontraron en la casa de un sospechoso”. Según detalló el familiar tras salir de la sede judicial, entre las pertenencias secuestradas hay una camisa, una bombacha de campo y una cuchilla con manchas de sangre, las cuales quedaron bajo análisis para determinar si corresponden a material genético humano.

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La reconstrucción del caso marca que la mujer fue vista por última vez el pasado 6 de octubre, momento en que salió rumbo a la Escuela Rural Nº 626 ubicada en el paraje El Malezal. La familia de la docente descartó de manera contundente la hipótesis de una partida voluntaria y apunta al entorno inmediato del establecimiento rural. Para los allegados, a la maestra pudieron haberla engañado para sacarla de la escuela, donde la policía encontró su equipo de mate y parte de sus prendas, aunque constataron la falta de su bolso personal y su teléfono celular.

El entorno familiar de la maestra no ocultó sus dudas sobre los hombres que realizaban tareas en las fincas linderas y acompañaban diariamente a la mujer en ese trayecto de difícil acceso. Sebastián fue contundente sobre la sospecha que rodea al entorno del paraje: “Las únicas personas que estuvieron ahí con ella y que tenían contactos eran los dueños de la estancia y los peones”. Y agregó un límite claro sobre el círculo de involucrados: “Desconfío de todos”.

El último contacto directo registrado por los investigadores se produjo un día después de su desaparición, cuando el hijo menor de la víctima recibió un mensaje de WhatsApp desde el teléfono de la maestra. A partir de ese momento, la comunicación se cortó de forma definitiva. Mientras la fiscalía prepara una conferencia de prensa para precisar el alcance de los últimos peritajes, las fuerzas de seguridad mantienen los rastrillajes en los terrenos de la zona rural de Esquina.

 

Autor: admin