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(elterritorio.com.ar) A poco de cumplirse un año de la tragedia que se cobró nueve vidas, entre ellos varios estudiantes de la Facultada de Ingeniería de Oberá, los recuerdos de ese fatídico día resuenan en cada víctima. Y así como hay villanos, los héroes sin capa también aparecen cuando se los necesita.

Es así que Yazmín Fernández, oriunda de Eldorado, jugó un rol fundamental para salvar la vida de dos personas, principalmente la de Gustavo Báez, un estudiante de Montecarlo quien luego de la caía del ómnibus no podía mover su cuerpo y era arrastrado por el agua.

“Gracias a Dios fui muy bendecida, estaba en un lugar donde no tuve tanto impacto realmente. Todo el mundo gritando y pidiendo auxilio, me dolió que solamente pude ayudar a dos personas y no poder ayudar a más”, había relatado la joven, poco después del accidente en sus redes sociales.

En el medio del caos, el dolor y el no entender qué estaba pasando, Yazmín estuvo serena para, primero sentirse a salvo y luego ayudar a otras personas.

“Chocamos con el auto, después nos fuimos a la banquina, directamente nos estrellamos y caemos 15 metros. Nos caímos y a los dos segundos se llenó de agua, el agua me empujó hacia afuera, fui expulsada del colectivo”, contó la joven de 23 años, reviviendo lo ocurrido.

 

Las heridas y el dolor por la situación estuvieron siempre en el cuerpo de la joven de Eldorado, pero una vez que se sintió a salvo, comenzó a socorrer a otras personas que estaban malheridas.

“Me acerqué a una chica, todo el mundo estaba gritando. Sentí impotencia, realmente estar tan consciente, estar bien, me di cuenta que no estaba golpeada. Ella tenía un golpe fuerte en el pecho, estaba agarrando su mochila y otra que encontró, entonces yo le decía que se quede tranquila, que estaba con ella”, narró.

La siguiente situación fue lo que marcó la tragedia para Yazmín, un cuerpo flotando delante suyo y la necesidad de ayudarlo sin medir las consecuencias.

“Pasó un cuerpo y lo primero que se me vino a la cabeza es que no puede estar muerto. En ese momento estaba parada, ya tenía estabilidad y el agua no me llevaba, pero cuando lo vi, me tiré y nos llevó costa abajo. Me raspé mucho porque me fui con el chico con la corriente, no lo iba a soltar y no lo iba a dejar ir. Cuando lo agarré al chico me costó, nos fuimos con la corriente, él no podía moverse del cuello para abajo. Cuando lo tenía abrazado realmente lo sostuve, me planté sobre las piedras y nos quedamos ahí un rato, porque no tenía fuerzas para llevarlo. Lo agarré fuerte y cuando empezó a sentir su cuerpo de nuevo, de a poco pudimos ir saliendo, tenía dislocado el hombro. Empecé a moverme a la orilla, después él empezó a ayudarme porque no tenía tanta fuerza para llevarlo”, describió con una voz angustiante.

Finalmente, con ayuda de otra persona lograron llegar a la costa y quedarse allí, hasta la llegada de la asistencia médica.

“Lo dejé en la orilla con sus pies en el agua. Tenía mucho frío, lo que hice fue quedarme a su lado”, indicó y agregó: “Estaba temblando de frío, la chica a la que me había acercado primero le pedí que se acercara, nos quedamos los tres juntos”.

Una vez que la ayuda llegó, Yazmín acompañó a Báez al hospital de Oberá. Luego el joven fue derivado al Hospital Ramón Madariaga y tras unos días fue dado de alta.

“No tenía pensado viajar ese día, fue una cosa de último minuto, esa madrugada preparé mis cosas y me fui. Yo sé que tenía que estar ahí para ayudar a ese chico. Dios me puso ahí, me cuidó y me puso ahí para poder ayudar a ese chico”, finalizó la joven.

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Autor: admin