(elterritorio.com.ar) Los restos de Moisés Richard Javier (17) y su hermano Nicolás Jonatan (15) fueron velados ayer en una iglesia evangélica de Colonia Alegría e inhumados durante la tarde en el cementerio de San Pedro, en medio de desgarradoras escenas de dolor por parte de familiares, conocidos y vecinos que se acercaron a dar el último adiós.
Es que tanto los adolescentes que perdieron la vida en el accidente ocurrido el martes sobre la ruta nacional 14, como sus padres y hermanos eran queridos y reconocidos como personas de bien por toda la comunidad.
Muestra de ello fue la demostración de acompañamiento que todos hicieron notar desde los primeros minutos posteriores a la tragedia.
Y el dolor fue aún más grande cuando todos además recordaban que ayer debían estar de festejo y no de duelo, ya que era el cumpleaños número 18 de Richard, quien se estaba preparando especialmente para celebrar la llegada a la mayoría de edad.
En medio de todos los presentes se encontraban los seis hermanos de las víctimas, como así también sus padres Isabel y Ramón, quienes aún no encuentran respuestas ante el terrible desenlace.
“Mis hijos no se merecían morir de esa manera”, fue una de las pocas frases que la mujer logró emitir, completamente abatida ante el lugar donde descansarán los restos de sus dos hijos.
El último adiós a los hermanos comenzó durante la madrugada, cuando al velatorio realizado en Colonia Alegría llegaron personas de todas partes para dar contención a la familia.
Ya cerca del mediodía, se inició el cortejo fúnebre que trasladó los féretros hasta el cementerio de San Pedro, donde finalmente fueron inhumados ante al menos 400 personas que se acercaron al camposanto y realizaron un reclamo generalizado: “Que el culpable pague por lo que hizo”.
Algunos testigos del accidente narraron a El Territorio que “los chicos transitaban sobre la ruta en su mano correspondiente. El conductor de la camioneta intentó sobrepasar un camión en la curva y en eso los impacta de frente, una imprudencia total. No podíamos creer cuando veíamos los cuerpos de aquella manera, nuestros vecinos destrozados. Jonatan cuando llegamos estaba con vida y sólo pedía por su hermano. El tipo de la camioneta se agarraba la cabeza y decía ‘hice maca’”.
Ejemplares y comprometidos
Los fallecidos eran alumnos del CEP 37 de Tobuna y no se perdían las clases. Según contaron algunos presentes, el martes tenían evaluación y salieron de su casa hasta la ruta caminando para esperar el colectivo, pero el micro nunca llegó.
Entonces, fue allí que decidieron volver a casa y tomar la motocicleta para no perderse la jornada escolar.
Los familiares indicaron que la madre en un principio no les permitió, pero ante la insistencia de los hermanos accedió, ya que sus hijos le aseguraron que no podían faltar a la prueba y que Richard ya iba a ausentarse el miércoles -por ayer- por ser la fecha de su cumpleaños.
Los jóvenes, además de estudiar, se dedicaban a trabajar con sus padres en la chacra donde vivieron toda su vida.
Pero, esta semana Richard también realizó tareas en el campo de un vecino para poder reunir un dinero extra.
El objetivo: celebrar su cumpleaños con sus compañeros y amigos. La cita era este sábado, pero la tragedia se cruzó en el camino y disolvió su sueño en cuestión de segundos.
En la escuela, tanto Richard como Nicolás eran estudiantes ejemplares, pero también comprometidos con los asuntos de todos, a tal punto que ellos mismos habían encabezado varios reclamos solicitando el boleto estudiantil gratuito.
Incluso, el último 24 de marzo, en una marcha que realizaron por el pueblo de Tobuna al conmemorarse el Día por la Memoria, Verdad y Justicia, los hermanos Javier portaron una pancarta que expresaba: “Marchemos juntos por el boleto estudiantil gratuito, para que los jóvenes que quieran estudiar y tener un mañana mejor, puedan llegar a la escuela y así poder aprovechar este beneficio que aún no está a nuestro alcance”.
Esta manifestación además fue como respuesta a la empresa de transporte que debía brindar el servicio, la cual en algunos momentos lo suspendía o solía no detenerse dejando a estudiantes varados.
En muchas oportunidades, estas situaciones derivaban en que los chicos terminen utilizando motocicletas para ir a la escuela, como sucedió el último martes cuando todo terminó en forma trágica.
Comentarios
¡Sin comentarios aún!
Se el primero en comentar este artículo.
Deja tu comentario