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Posadeño cuenta sobre la “normalidad” de vivir entre sirenas y refugios en Medio Oriente

Desde Jerusalén, Matías Cohen contó a la FM 89.3 la situación actual tras la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní.

(primeraedicionweb.com.ar) El conflicto en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo tras el ataque preventivo de Israel y Estados Unidos contra Irán, y la respuesta del régimen iraní a estos y sus aliados en la zona de conflicto.

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Matías Cohen, posadeño radicado en Jerusalén, relató cómo es la vida cotidiana en medio de la “normalidad” muchas veces, entre sirenas, alertas tempranas en el celular y refugios.

La escalada comenzó el sábado 28 de febrero por la mañana, cuando se activaron las alertas en distintas ciudades de Israel tras el inicio de un ataque preventivo conjunto con Estados Unidos contra el régimen de Irán. “El sábado a las 8 de la mañana nos despertamos con alertas en los celulares de que debíamos prepararnos para ingresar a los refugios”, contó a FM 89.3.

Según explicó, las fuerzas de seguridad advirtieron a la población sobre una posible respuesta iraní con misiles o drones. Incluso, mientras mantenía la comunicación radial, volvió a sonar la alarma. “Hace diez minutos tuvimos que ir al refugio porque sonaron las sirenas en Jerusalén y en otras partes del país”, relató.

Durante las primeras horas del conflicto, la frecuencia de las alertas fue intensa. “El sábado, en un transcurso de cinco horas, tuvimos que ir por lo menos cinco veces al refugio. El domingo también, a la mañana, a la tarde y a la noche”, contó. 

Cohen recordó que no es la primera vez que atraviesa este tipo de situaciones. “En junio del año pasado intentábamos dormir y empezaban a sonar a la una, dos o tres de la mañana. Teníamos que despertarnos, ir al refugio y esperar hasta que los misiles fueran interceptados”.

Aunque muchas intercepciones no se producen directamente sobre Jerusalén, el estruendo se escucha. “Si los interceptan antes de llegar a esta zona se escucha igual, pero muy a lo lejos”.

El miedo a una amenaza mayor

Consultado sobre el mayor temor de la población, señaló que la preocupación principal gira en torno a la amenaza nuclear atribuida a Irán. “El miedo más grande eran las amenazas nucleares que tenía Irán, que pudieran lanzar misiles nucleares contra Israel u otras naciones”, afirmó.

                                                                  

 

No obstante, también existe el temor concreto de que un misil impacte en una vivienda. “Que un misil caiga en una casa y mate a ciudadanos es terrible, pero la gente está bastante preparada y sabe cómo reaccionar”, aseguró Cohen.

 

Ante la posibilidad de una confrontación prolongada, muchos comenzaron a abastecerse. “Nos veníamos preparando, comprando alimentos por si esto duraba más tiempo”.

Rutina limitada y servicios esenciales

Entre las primeras medidas oficiales se dispuso el cierre del espacio aéreo y la suspensión de clases. “Cerraron el espacio aéreo, ningún avión comercial podía ingresar ni salir. Los colegios y universidades fueron cerrados momentáneamente”, explicó.

Sin embargo, los servicios considerados esenciales continúan funcionando. Cohen trabaja en una cafetería dentro de un hospital en Jerusalén y debió cumplir su turno. “El domingo me tocó trabajar a la tarde”, contó.

Algunos comercios no esenciales cerraron, aunque otros permanecen abiertos.“La gente hace su vida normal dentro de todo. No salen mucho, pero hay movimiento”. Incluso describió una escena que refleja cierta adaptación. “Estábamos almorzando en la casa de mis vecinos y parecía un fin de semana normal, como que no hubiera guerra”, dijo. 

Adaptarse para seguir

Con seis años de residencia en Israel, Cohen reconoce que la costumbre influye. “Uno se va acostumbrando. Los israelíes ya están sumamente acostumbrados por las guerras que tuvieron”.

En los refugios, mientras esperan que cesen las alertas, buscan distraerse. “Hacemos chistes, jugamos a las cartas o en el celular para no estar pensando en lo que sucede”, explicó el posadeño.

Mientras analistas internacionales advierten que la escalada podría extenderse durante semanas, en Jerusalén la vida continúa entre sirenas, refugios y la esperanza de que el conflicto en Medio Oriente no derive en una confrontación aún mayor.

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