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Tarifas: cuánto subirán las boletas de luz y gas con el nuevo índice de inflación del INDEC

La nueva política energética contempla una drástica reducción del universo de hogares subsidiados

(misionesonline.net) El Gobierno nacional avanza con una reforma energética que reduce subsidios y limita descuentos, mientras los cambios metodológicos del Indec en la medición de la inflación, que ahora pondera más los servicios públicos, generan fuerte debate y preocupación por el aumento del costo de vida.

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El escenario económico nacional se ve sacudido por la implementación de una reforma estructural en el esquema de subsidios a las tarifas de luz y gas, impulsada por el gobierno de Javier Milei. Esta medida, cuyo objetivo es recortar el gasto público y sostener el superávit fiscal, se suma a los recientes cambios metodológicos en el índice de inflación del Indec, que provocarom una intensa polémica y preocupación sobre el futuro de las tarifas y su impacto directo en los hogares y comercios de la región.

La nueva política energética contempla una drástica reducción del universo de hogares subsidiados. Además, se limitarán los descuentos exclusivamente al consumo básico, lo que significa que una porción considerable de la población deberá afrontar incrementos significativos en sus facturas de servicios esenciales. Esta reforma implica la eliminación del sistema de segmentación tarifaria que estaba vigente desde el año 2022. La medida marca un giro profundo en la estrategia de asistencia estatal para el consumo energético.

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En este contexto de reajustes tarifarios, la salida de Marco Lavagna de la titularidad del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) reavivó el debate sobre la transparencia y la credibilidad de las estadísticas oficiales. La controversia se intensifica debido a que el nuevo índice de inflación, tras los cambios metodológicos implementados, pondera con mayor peso el impacto de los servicios públicos.

Analistas y expertos advierten que esta modificación, en un contexto de quita de subsidios, podría reflejar un efecto aún más pronunciado sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Esta situación afecta directamente el poder adquisitivo de los salarios.

La combinación de la quita de subsidios y un índice de inflación que amplifica el peso de los servicios públicos genera interrogantes sobre la real magnitud del ajuste en la economía doméstica. Mientras desde el Gobierno nacional se argumenta la necesidad de sincerar los costos y equilibrar las cuentas fiscales, distintos sectores de la sociedad y actores políticos y económicos de nuestra región expresan su inquietud por la presión que estas medidas ejercerán sobre el presupuesto familiar.

Este panorama se complementa con otros aumentos ya registrados en el transporte público, como colectivos y subtes, además de las subas en peajes. Estos incrementos consolidan un escenario de ajuste generalizado.

La ciudadanía y los diversos actores de la economía regional observan con atención cómo se desarrollará este complejo entramado de decisiones gubernamentales. La eficacia de estas políticas para alcanzar la estabilidad fiscal sin generar un costo social excesivo será un punto clave en la agenda pública de los próximos meses.

El impacto en las boletas  

Las boletas de energía reflejan para febrero un aumento promedio del 3,59% en la luz y del 16,86% en el gas. Según el nuevo esquema, los usuarios de menor demanda enfrentan subas de entre $960 y $6.400, mientras que para los consumos más altos los incrementos oscilan entre $2.900 y $11.300. El beneficio del subsidio se limita a los hogares con ingresos inferiores a tres Canastas Básicas Totales, lo que equivale a un techo aproximado de $3,6 millones mensuales.

En el caso de Misiones, la falta de acceso a la red de gas natural centra el impacto del ajuste exclusivamente en las boletas de electricidad. Por este motivo, el Gobierno provincial mantiene vigente la tarifa social propia y gestionó ante la Nación un tope de consumo subsidiado más alto para compensar las temperaturas de la región.

 

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