Lunes, 23 de marzo
Policiales

Recibió 18 años por matar a un hombre y herir de gravedad a otro

El hecho que se registró el 23 de septiembre del 2017, alrededor de las 21.30 en Pozo Azul


(elterritorio.com.ar) El hecho de ir armado a un bar, a pesar de que lo habían alertado de que en ese lugar pretendían hacerle daño; las nueve puñaladas que le asestó a la víctima fatal y su posterior escape -ya que permaneció 45 días prófugo-, condicionaron el destino de Enrique “Baixiño” Da Silva (45), quien ayer fue sentenciado a 18 años de cárcel por el homicidio de Rafael Lima e intento de homicidio en perjuicio de su hermano Carlos Lima.
El Tribunal Penal Uno de Oberá avaló la pena solicitada por la fiscal Estela Salguero al desestimar que el imputado haya actuado en legítima defensa, tal como argumentó su defensor Guiller Itatí Jones.
De esta forma, se dio un cierre formal al sangriento hecho que se registró el 23 de septiembre del 2017, alrededor de las 21.30, en el patio de un bar ubicado a la altura del kilómetro 80 de la ruta provincial 17, en la localidad de Pozo Azul.
Si bien en primera instancia se previó una audiencia de juicio oral, puesto que convocaron sólo a cinco testigos, finalmente el debate se prolongó durante tres jornadas debido a las complicaciones para hallar a los citados.
En la víspera tampoco estuvieron todos y faltó Carlos Lima, hermano del fallecido y quien salvó su vida de milagro. Según se informó, el testigo no fue habido y su testimonio se incorporó por lectura.
Precisamente, lo último que expresó Baixiño antes de escuchar el veredicto fue: “¿Si es inocente, ¿por qué no vino? ¿Por qué faltó”.
Por su parte, el ministerio fiscal insistió con que el imputado llegó armado al bar y atacó primero, por lo que desestimó la legítima defensa.

“Aceptó el desafío”
En su alegato, la fiscal Estela Salguero precisó que Enrique Da Silva le propinó nueve puñaladas a Rafael Lima y dos a su hermano Carlos. El arma utilizada fue un cuchillo de mesa Tramontina.
Producto de las gravísimas heridas, Rafael apenas pudo caminar de regreso hasta el bar para pedir que avisen a la Policía y a los pocos minutos falleció desangrado. Su hermano, en tanto, tuvo lesiones en el abdomen que demandaron ocho días de internación en el hospital Samic de Eldorado.
“Enrique Da Silva reconoció que hirió a las víctimas, pero argumentó que fue en defensa propia. Dijo que Rafael le atacó con un machete, pero no se encontró ningún machete, como sí un cuchillo”, indicó la fiscal.
Justo el día del hecho, Da Silva llegó de viaje proveniente de Santa Fe, donde se hallaba trabajando, ya que su esposa cursaba un embarazo de riesgo.
Al respecto, Salguero indicó que “por el camino se encontró con dos personas, a las cuales dijo no conocer, quienes le dijeron que los Lima estaban en el bar y le iban a quemar la valija. Ante eso se armó, se puso un cuchillo en la cintura y fue al bar”.
“Carlos estaba jugando al pool y declaró que cuando se levantó, después de una jugada, vio que Baixiño que le dio una puñalada. Salió para afuera y llegó su hermano Rafael. Dijo que cuando su hermano lo vio con las tripas afuera, le preguntó qué pasó, y ahí recibió la primera puñalada de Baixiño”, detalló.
Y agregó: “Da Silva llegó armado al bar. Sabía que los hermanos estaban ahí y fue porque aceptó el desafío. Por eso no puede alegar legítima defensa”.
Asimismo, ponderó que se hallaron manchas de sangre al lado de la mesa de pool, lo que corroboró la declaración de Carlos Lima.
En cuando a las declaraciones de los testigos, Salguero consideró que “tuvieron miedo de contar la verdad, no se comprometieron”, al tiempo que se preguntó: “Si Da Silva es inocente, ¿por qué se escapó y estuvo 45 días prófugo, hasta que fue detenido en Oberá?”.

Los testigos
A su turno, Guiller Itatí Jones, defensor de Da Silva, insistió con que su cliente actuó en legítima defensa y valoró la declaración de los testigos, puesto que todos señalaron que los Lima “sacaron para afuera a Baixiño”, mencionó.
“Antes de entrar al bar, Rafael se sacó la remera y las botas para estar más liviano (…) Su vida estaba en serio riesgo (por Da Silva) y se defendió con el cuchillo que tenía”, remarcó.
Apenas fueron tres los testigos que declararon ante el Tribunal Penal. Ayer se hizo presente Alfredo Do Nacimento (64), quien recordó: “Yo estaba jugando al pool con Carlos Lima, y Da Silva también estaba en el bar. Llegó Rafael Lima y le empezó a sacudir a Da Silva y de ahí, con el hermano, le sacaron para afuera. Adentro no pelearon”.
Luego escuchó que Rafael gritaba: “Matale, matale”. Más tarde, el mismo Rafael volvió y pidió que llamen a la Policía. A esa altura ya estaba herido de muerte.
Llamativamente, el testigo dijo que en ese momento no observó si la víctima sangraba porque estaba oscuro.
Antes había declarado Ángel Rosario Márquez, propietario del bar donde se registró el hecho, quien recordó que “Baixiño llegó a comprar un encendedor, después llegaron los hermanos Lima y no sé qué pasó, porque empezaron a hablar fuerte. Parecía una discusión. Baixiño salió corriendo para la ruta y los Lima atrás”.
Por su parte, Antonio Lima, vecino y primo de las víctimas, mencionó que “esa tarde pasé por el kiosco a comprar cigarrillos y le dije a Carlos (Lima) que deje de hacer problemas”, en alusión a la discusión que los hermanos mantenían con Da Silva.
“En eso vi que Baixiño salió corriendo y ellos atrás de él, Carlos y el hermano que murió”, precisó.
También confirmó que los Lima eran de “andar por los bares”, al tiempo que agregó: “Eran mis primos, pero no me escucharon”, lamentó.


Baixiño insistió en que se defendió

Ante el Tribunal, Da Silva insistió en que actuó en defensa propia tras ser agredido por los hermanos. Mencionó que los Lima lo rodearon y lo atacaron con un machete y un palo, por lo que salió corriendo.
“Luché con Rafael para defenderme, yo tenía el cuchillo y le corté en la espalda para que me suelte (…) Salí a correr y me resbalé en el pedregullo. En eso el otro (por Carlos) me volvió a atacar con el machete y también me defendí”, remarcó.
Recién el 14 de noviembre el imputado fue detenido en casa de un familiar, en Oberá, hacia donde escapó por temor a represalias, argumentó.
Asimismo, afirmó que nunca tuvo problemas con los hermanos Lima.
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