Miércoles, 25 de marzo
Policiales

“Mi mamá no quiere irse de este mundo sin ver que se haga justicia”

El crimen de Reinaldo Andrade ocurrió el 13 de noviembre del año pasado, en un camino vecinal del paraje San Ignacio

(elterritorio.com.ar) Hay que recordar que la causa estuvo paralizada al principio debido a que los abogados defensores que representaban anteriormente a los policías recusaron al juez Casco, antes de que se complete la audiencia indagatoria. Sin embargo, el magistrado luego fue confirmado al frente de la instrucción.

En ese sentido, Andrade ponderó la labor del magistrado, quien estuvo en la escena del crimen poco tiempo después del hecho y ante la implicancia de los efectivos de la Policía, apartó a todos los uniformados provinciales y pidió la intervención de Gendarmería Nacional.

El entrevistado también tuvo palabras para las manifestaciones de los familiares de la víctima, sobre todo de Lohn, quienes recurrieron a las redes sociales en una campaña para criticar el accionar judicial e insistir en que la víctima era un delincuente. “Ellos tendrán su pensamiento, pueden decir que mi hermano era contrabandista, pueden decir de todo, pero como siempre recalco, la Policía no tiene que ir a hacer esas cosas. Tienen que llevarle a la Justicia y que enfrente un juicio, que es lo mismo que estamos pidiendo para ellos”, remarcó.

Y finalizó: “Como familia tratamos de mantenernos lo más cerrados posible. Ellos tendrán su pensamiento y su dolor también. Yo tengo mi madre que sufre por el dolor de un hijo que no está más y su madre debe sufrir también el hijo que está preso, pero son dos cosas diferentes. Nosotros no vamos a ver nunca más a nuestro hermano y ellos le pueden ver todos los findes de semana”.


Las versiones de acusados y testigos que tiene el caso
El crimen de Reinaldo Andrade ocurrió el 13 de noviembre del año pasado, en un camino vecinal del paraje San Ignacio, en El Soberbio. Ambos imputados, Lohn y Boges, pertenecían al Comando Radioeléctrico local y ese día estaban de franco en un vehículo particular.

Dijeron que en una estación de servicio notaron la presencia de un Volkswagen Voyage al que ligaron al contrabando en la zona. Entonces empezaron una persecución que los llevó hasta el lugar del hecho, donde -siempre según su versión- se interpuso el auto que conducía Andrade -un Gol Trend- y se produjo un choque.

El señalado homicida expresó que vio cómo Andrade manipulaba un arma y entonces disparó para proteger su vida y la de su compañero. Sin embargo, la autopsia señaló que el tiro ocurrió desde corta distancia.

Andrade iba con otras dos personas, que declararon en la causa como testigos, es decir que no están acusados de ningún delito. Uno de ellos, que prefirió no revelar su identidad, brindó declaraciones exclusivas a El Territorio en diciembre del año pasado, palabras que luego ratificó en sede judicial.

El hombre dijo que Andrade y su otro amigo estaban tomando cervezas y se dirigían a una chacra cerca del lugar, cuando uno de ellos pidió que el auto se detenga para orinar. La persona que hizo sus necesidades y volvió a sentarse en el vehículo cuando los ocupantes sintieron el impacto del Ford Focus en el que iban los policías.

El Trend -dijo- después quedó acelerado y se salió de la calle, por lo que considera que el disparo ocurrió inmediatamente después del siniestro y la víctima quedó inconsciente apretando el acelerador. Cuando los acompañantes se reincorporaron, Andrade ya tenía la herida de bala en el cráneo.

Siempre según la versión a la que tuvo acceso este medio, no hubo intercambio de palabras entre la víctima y los efectivos policiales antes de toda esa secuencia y fueron los policías los que retiraron el cuerpo del auto. Después, vecinos de la zona se encargaron de llamar a la ambulancia.

Los dos civiles quedaron en shock y casi no hablaron. El cuerpo del Andrade, en tanto, entró al hospital local cerca de las 17.45, mientras que la comisaría local fue notificada del hecho recién a las 18. Por “irregularidades” detectadas, después la cúpula de la Unidad Regional y del Comando Radioeléctrico para el cual trabajan los imputados fueron removidas.

Respecto al arma que supuestamente tenía Andrade, se incautó un revólver calibre 38 y un pistolón en la escena. Los dos testigos afirman que no las portaban, señalando que fueron plantadas en el lugar por la propia Policía.

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