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Artymyszyn fue incorporada al período de prueba dentro de la cárcel
Es que a fines del año pasado la mujer cumplió 15 años tras las rejas.
Es que a fines del año pasado la mujer cumplió 15 años tras las rejas y con eso alcanzó el período necesario para poder solicitar acogerse al beneficio de salidas transitorias. Y lo hizo.
La presentación de la mujer condenada a prisión perpetua por el crimen de su esposo Nicolás Hrenessen ingresó al Tribunal Penal Uno de Posadas a mediados de marzo y desde ese tiempo la solicitud fue estudiada y analizada por las autoridades judiciales correspondientes.
Ante esta situación, el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) confeccionó y elevó junto al pedido un informe en el cual se expiden en cuanto al cumplimiento de las normas de conducta de la detenida dentro del presidio, como así también sobre su estado psicológico y un estudio socioambiental.
En este contexto, según se pudo saber, los informes no habrían sido del todo favorables para Artymyszyn, fundamentalmente en la cuestión referida al estudio socioambiental, en el cual se tienen en cuenta los vínculos y la contención, entre otros puntos, con los que la condenada podría contar fuera del presidio.
De este modo, si bien los informes del SPP no son vinculantes con la decisión final, la Justicia finalmente resolvió incorporar a la mujer a la fase de período de prueba sin salidas transitorias.
De esta forma, de acuerdo a lo explicado por fuentes consultadas, las condiciones de detención de la mujer cambiaron sustancialmente.
Por ejemplo, ahora reside en una especie de habitación ubicada fuera de intramuros, ya no cuenta con custodia y puede moverse libremente hasta el perímetro de la penitenciaria, lo que en cierto punto la prepara aún más para su futura reinserción social.
Haber ingresado a esta fase también le permite estar habilitada a acceder a las salidas labores, siempre y cuando se cumplan los requisitos necesarios y establecidos.
Artymyszyn está detenida prácticamente desde el día posterior al homicidio de su esposo y es así que en diciembre cumplió quince años tras las rejas, lo que le posibilitó en esta oportunidad solicitar las salidas transitorias.
Bajo estos parámetros, en cinco años más, estaría en condiciones de solicitar la libertad condicional.
Hábeas corpus y vuelta a prisión
Artymyszyn fue condenada a prisión perpetua el 6 de agosto de 2006, tras ser considerada autora del delito de “homicidio calificado por el vínculo y la alevosía y agravado por la utilización de un arma de fuego”.
La sentencia fue impuesta por el Tribunal Penal Uno de Posadas, pero recién en 2013 el fallo tomó carácter de firme tras la revisión efectuada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Durante el período en que la sentencia no estaba firme, en 2011 la defensa de la mujer presentó un hábeas corpus en el que se expresaba en cuanto al hecho de pasar tanto tiempo tras las rejas sin que el fallo tenga estado de firmeza.
Ante esta situación, el mismo tribunal -con jueces subrogantes- resolvió hacer lugar al hábeas corpus y Artymyszyn recuperó su libertad, pero no le duró mucho, ya que tras la resolución de la Corte Suprema, en febrero de 2014 se volvió a ordenar su detención.
Desde ese día, la mujer permanece alojada en la Unidad Penal V de Mujeres de Miguel Lanús, donde ahora accederá a la fase de prueba y contará con otro régimen de detención.
El caso por el cual Artymyszyn fue declarada culpable se registró durante la madrugada del 29 de diciembre de 2002 en Posadas. Según lo dictaminado por la Justicia, ese día Nicolás Hrenessen fue encontrado sobre la cama de su dormitorio con un orificio de bala en el tórax. Artymyszyn, esposa de la víctima, le dijo a la Policía que un desconocido había sido el responsable del homicidio y que el hecho ocurrió en medio de un intento de robo en la vivienda, tras lo cual el asesino escapó. La mujer fue detenida un día después. La implicada prestó declaración indagatoria y reafirmó sus dichos, pero los peritos de la Policía encontraron restos de pólvora en sus manos, ante lo que ella intentó argumentar que horas antes del trágico episodio ella había reventado cohetes con sus hijos. Posteriormente, los pesquisas involucrados en el caso dispusieron de otros exámenes de mayor complejidad y precisión, los cuales confirmaron que los rastros de pólvora se correspondían a un arma de fuego. Sobre esta prueba clave, en el juicio ella sostuvo que el perito que le tomó el test de parafina no tenía guantes y que la parafina “no era nueva”, por lo que pretendió desacreditar el peso probatorio de la medida. Pero esa prueba fue la que le deparó el procesamiento por “homicidio agravado por el vínculo y alevosía”. Artymyszyn trabajaba en la Policía de Misiones y en el juicio se descubrió que tenía un amante dentro la fuerza, a quien ella apuntó como posible autor del crimen.



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